Semana del 04 al 10 de noviembre

Semana del 04 al 10 de noviembre de 2017

 

 

Corsi e recorsi. Las circunstancias históricas tienden a repetirse. Los investigadores las toman como medida para interpretar el presente. Con criterios diversos, que van desde el pesimismo comunista hasta el optimismo occidental, aparecen conclusiones cuya certeza es – por lo menos – materia opinable. Los políticos las usan para justificarse o encauzar la realidad según su criterio. La gente común, que poco entiende de tamañas decisiones, sufre o disfruta de acuerdo a los resultados.

 

Pocos dirigentes se atreven a dar un paso más allá del que le permite su base electoral. Abundan los ejemplos de los que al intentarlo se hundieron en el fracaso. Los que rompieron este paradigma fueron capaces de torcer el curso obligado por la historia. Son los estadistas.

 

No se puede incluir al Presidente en este grupo. No todavía. Con astucia inesperada y decisión sin estridencias, navega por aguas turbulentas y mantiene el rumbo. Se equivoca más de una vez, pero reconoce sus errores y procura corregirlos. Hasta ahora, que no es poco, todo indica que tiene la intención de hacer realidad un proyecto.

 

Despierta envidias y rencores. En su trabajo es inevitable que esto ocurra, pero ha sorprendido a más de uno con decisiones propias del Maestro Maquiavelo. El peronismo está dividido, situación que desconcierta a sus dirigentes. Después de Kirchner no aparecieron líderes para conducirlo. A su viuda no se le reconoce esa condición.

 

Gran interrogante con vistas al futuro. Las fuerzas políticas han perdido identidad. Sus bordes se tocan y tienden a confundirse. Las consignas quedan para las campañas y la demanda ciudadana pasa por la respuesta a temas básicos. Seguridad, trabajo, contención social, educación y salud. La tercera parte de la población no accede a servicios privados. Con gran esfuerzo llegan a satisfacer las necesidades alimentarias.

 

En esas respuestas puede encontrarse un importante porcentaje del apoyo recibido por el colectivo Cambiemos. Los indicadores económicos son alentadores, a despecho de los índices inflacionarios, que se resisten a disminuir. En parte, este fenómeno obedece a la política de gradualismo aplicada por el equipo económico. No se puede castigar a los más pobres.

 

Con demoras, el proceso transformador continúa. Hechos comprobables, como los programas de infraestructura nacional y vecinal son apreciados por la gente común. Un porcentaje relevante de la población accede por primera vez al crédito hipotecario y los préstamos para los sectores de menor ingreso permiten algunos desahogos.

 

Han sido pasos iniciales. Encaramado en la ola del triunfo electoral, Mauricio Macri se atrevió, al fin, a someter a consideración pública los programas de reforma tributaria. Fué inevitable que afectara intereses sensibles y de los otros. Las protestas de los dirigentes regionales han rendido frutos y algunas medidas fueron desactivadas antes de llegar al Congreso. Jugada interesante, pues alivia el tono de la discusión parlamentaria y permite el avance en varios frentes.

 

Pero el juego político continúa. Jueces y Fiscales despiertan de su letargo y destapan ollas selladas hasta el momento. No todas son buenas noticias para el grupo gobernante, pues algunas cosas guardadas involucran directa o indirectamente a más de un funcionario actual. Hasta el momento, el entusiasmo por los procesamiento y detenciones K opaca esas historias. Ya hay quienes se encargan de ponerlas sobre el tapete.

 

Han pasado casi dos años desde que Cambiemos desplazó al cristicamporismo. Se han producido hechos auspiciosos, otros aceptados a regañadientes y más uno rechazado. La diferencia entre diciembre de 2015 y hoy, es de orden práctico y cultural. La administración Macri creó un stock de esperanza. En algunos casos han sido satisfechas. Le queda un camino por recorrer.