Semana del 11 al 17 de noviembre

Semana del 11 al 17 de noviembre de 2017

 

 

La República transita por senderos de esperanza plagados de dificultades. Por fortuna, no encuentran similitud con circunstancias vividas en épocas no lejanas. El sistema republicano se afianza. No hay amenazas que movilicen fuerzas sin control y prevalece el deseo de vivir en paz.

 

Aún así, algunos sectores de signo diverso vociferan su fastidio, que en determinados casos parece trepar al ominoso trance del odio. La sola mención de grietas desata polémicas destinadas a conmover a los menos informados y más dotados de buena fe. Sirven exclusivamente a los que las promueven. Las mayorías, con independencia de simpatías y tendencias, aspiran a respuestas simples y tangibles. Seguridad, trabajo, paz.

 

El odio promueve traiciones tanto como provoca incertidumbres. Es un sentimiento maligno. Las generaciones que sobrepasan los cincuenta años guardan recuerdo de sus consecuencias. Alimentarlo lleva a crear enfrentamientos, desacuerdos y discordias.

 

Es necesario superarlo, por demanda social y como parte vital del proyecto político. Mucho puede ayudar el pensamiento conciliador de Francisco I – Jorge Bergoglio – en el apartado sobre el bien común y la paz social de la carta pastoral Evangelii Gaudium, con cuatro principios “que orientan al desarrollo de la convivencia social y la construcción de un pueblo donde las diferencias se armonicen en un proyecto común”. Están escritas para la humanidad, aunque parecen preparadas a medida para la dirigencia argentina.

 

1.- El tiempo es superior al espacio: se trata de vivir “la tensión entre la coyuntura del momento y la luz del tiempo, como horizonte mayor”.

 

2 La verdad prevalece al conflicto: “cuando nos detenemos en la coyuntura conflictiva, perdemos el sentido de la unidad profunda de la realidad”.

 

3.- La realidad es más importante que la idea: “la idea desconectada de la realidad origina idealismos (hasta ideologías) ineficaces. … Aconseja acudir a la objetividad.

 

4.- El todo es más que las partes: “hay que ampliar la visión para reconocer un bien mayor en beneficio común”.

 

Palabras de un Pastor a su pueblo. Palabras que rondan por el pensamiento de más de un dirigente local dotado de buena voluntad. Pese a las razonables prevenciones que despiertan los profesionales de la política y al impacto que provocan las faltas de honorabilidad de muchos, en diferentes sectores y partidos se encuentran los comprometidos con la justicia y la verdad.

 

Se los puede identificar a unos y a otros. Como siempre, el oportunismo y la traición se destacan sobre los valores positivos. Están a la vista y exaltan el morbo. La gente común, la gente que se informa en el metro cuadrado de sus referencias cotidianas lo sabe y lo sufre, pero apuesta a la esperanza.

 

La República se encuentra ante otra oportunidad. Una más. Que la aproveche y haga fructificar depende de quienes deciden. El ciudadano de a pie puede aportar opiniones pero carece de los medios para ejecutarlas.

 

Un consejo para quienes son o se sienten responsables de la conducción política y social, es que lean y mediten los principios expuestos. Su sencillez se basa en la búsqueda del bien común.