Semana del 11 de octubre al 18 de octubre 2019

Semana del 11 de octubre al 18 de octubre 2019

Los días corren y como diría Macri, pasan cosas. El Presidente, atacado por un virus populista, recorre territorios, se baña en multitudes, besa los pies a una señora mayor, acaricia bebés y canta exaltado. Parece un clásico político peronista.

Su competidor rehúye las concentraciones, mantiene reuniones formales y reservadas, envía emisarios a los centros de poder internacional y luce compuesto con saco y corbata. Parece un dirigente del establishment.

¿El mundo del revés? Poco probable. Esto se llama estado de necesidad. Mauricio Macri raspa el fondo de la olla en búsqueda de los votos imprescindibles para superar la primera vuelta. Por eso clama por la concurrencia a las urnas y ruega por la fiscalización de las mesas. Los números no lo ayudan y necesita acercar todo lo que pueda. Promete, asume culpas, dice que ahora escucha.

Alberto Fernández sabe que tiene aseguradas las bases del voto. La tercera sección de la Provincia de Buenos Aires vuelca cualquier elección y los muchachos peronistas hacen pie entre sus habitantes. Sabe también que sindicatos y empresarios juegan a ganador. El fracaso inevitable de un pacto social no les quita el sueño. Durará lo que aguante el jolgorio y después, como dice el tango, que importa del después…

Así pinta el panorama a dos semanas de las elecciones. Pocos toman riesgos y el que puede busca ubicación. El monstruo bonaerense será refugio adecuado para el cristicamporismo; la ciudad de Buenos Aires albergará a varios de los que deban dejar cargos en la Provincia y el gobierno nacional, si asume AF, cubrirá puestos con representantes de los sectores que lo sustentan.

Será una tarea complicada para el ex Jefe de Gabinete K, si llega al podio. Deberá arbitrar las tensiones que se desatarán entre los aspirantes al cargo público, que son numerosos y de orígenes diversos. Con paciencia teje una red de protección ayudado por gobernadores, algunos intendentes poderosos y referentes del mundo económico. Carece de poder personal. Debe armarlo con cuidado para evitar reacciones negativas.

Esto y más en un contexto gris. La economía está dañada y los titiriteros del control internacional miran la realidad local con una lupa. Fernández asegura que pagará las deudas, aunque no le sobra el dinero. Se ubica en un eje independiente en política exterior, aunque depende de la buena voluntad de los poderosos. Hace saber que no admitirá presiones internas ni externas. Buenos deseos.

Las incógnitas comenzarán a despejarse en pocos días. La verdad es cruel. La Argentina está técnicamente quebrada, las demandas insatisfechas son muchas y pocas las posibilidades de atenderlas. El problema vale para cualquiera que deba administrar la escasez desde fines de diciembre próximo

Imponderables tales como el aumento del precio de los cereales; la incentivación de las inversiones en Vaca Muerta y explotaciones mineras; el estímulo a la exportación de tecnología y creatividad, entre otros ítems, pueden aportar ingresos. Si ocurre, será solamente el primer paso. Las reformas impositiva y de las leyes laborales permitirían comenzar el camino para ordenar la economía.

Por el momento, ilusiones o quizá posibilidades. Nada será sencillo en los tiempos por venir.