Semana del 28 de junio al 5 de julio de 2019

Semana del 28 de junio al 5 de julio de 2019

¿Y ahora, que? Poco de nuevo. Hasta agosto serán muchos los movimientos y escasas las sorpresas. Ya está planteado el escenario principal. FF vs MP. Tras esas divisas se encolumnan algunos, mientras otros se mantienen en expectativa. Hablamos de dirigentes y ciudadanos comunes. Los primeros tienen la posibilidad de negociar su adhesión. En otras palabras, aceptan ofertas. El votante lo único que puede ofrecer es su decisión. Parece poco, pero posee la llave del resultado final y es el objetivo de los desvelos de candidatos y acólitos.

Las campañas están en marcha y ganarán en intensidad a medida que se acerquen los días de comicios. Las PASO ofrecerán una aproximación al escenario real. Recién en octubre quedará delineado el panorama, frente a una casi inevitable segunda vuelta. No obstante, los resultados de agosto tendrán un peso sustancial, pues podrán actuar como condicionantes de votos indecisos.

Ha comenzado, en consecuencia, el período de amenazas y promesas. Los períodos preelectorales se visten con ropajes atractivos y portan regalos para el que quiera escucharlos. Más aún, sus actores prometen futuros venturosos, edificados sobre la aniquilación del adversario. “Vamos a Volver”, aunque sin aclarar como encararán la solución de problemas acuciantes. “Seguiremos avanzando”, sin decir cómo evitar la comisión de errores.

La crítica vale para ambas partes. Creerle a unos o a otros es privilegio del que los escucha. En definitiva todo parece estar rodeado por una aureola mágica.

Puede sonar a exótico, pero sobre esas bases se construyen las campañas políticas. En primer término, se trata de no irritar a la clientela, por lo que las manifestaciones y aprietes callejeros han disminuido de manera ostensible.

También se atenúan las agresiones verbales y las clásicas manifestaciones partidarias se reducen al mínimo posible. Ya no son necesarias, pues carecen de convocatoria auténtica. Se reservan para los momentos decisivos y en el interín se apela a otras herramientas de comunicación directa. La técnica del “metro cuadrado” ha sido adoptada por los estrategas oficialistas y la usarán hasta exprimirla. Podría verse como una actividad de alta sofisticación, pero posee la sencillez del encuentro cara a cara, a cargo de evangelizadores adictos.  Informar, explicar, convencer, ganar voluntades. Uno a uno. Formar nuevos difusores.

Sin abandonar los medios clásicos, además, exprimir el uso de las redes sociales. Las fuerzas en pugna utilizarán a los denominados influencers – antes líderes de opinión – como vehículo para llevar mensajes favorables a los numerosos seguidores que estos personajes tienen en las redes. Alguien podrá decir que es riesgoso y tendrá razón, pero se trata de sumar adhesiones.

No obstante, conviene también estar atento al uso malintencionado de estos canales de comunicación. Es muy complicado conocer la veracidad de sus contenidos. Diariamente llegan denuncias, comentarios y datos a favor o en contra de alguien. Un consejo práctico es analizarlos y en lo posible evitar su reenvío, por lo menos hasta tener alguna certeza sobre su credibilidad.

Estos comentarios pueden sonar extraños para muchos. Son únicamente una apertura al conocimiento de los usos y costumbres de los estrategas políticos. La mejor indicación es evitar los espejitos de colores, revisar conductas y procedimientos de los candidatos y elegir en consecuencia.

No lo harán todos. Muchos se dejarán llevar por la pasión. Otros por el interés y varios más por la necesidad. La sensatez suele no prevalecer en este tipo de decisiones.