Semana del 28 de octubre al 03 de noviembre

Semana del 28 de octubre al 03 de noviembre de 2017

 

 

Calmo, pulcro, sin estridencias ni slogans. Ante propios y ajenos, el Presidente pronunció el mensaje más interesante desde el comienzo de su gestión. Breve y dotado de la precisión que suele caracterizar a los ingenieros.

 

No fue casual. En política se puede improvisar de todo, pero los programas de transformación no admiten errores. Tal parece ser su intención y así lo dejó instalado. En forma y contenido transmite la decisión de cerrar el paso al sistema de prueba-error. Con gradualismo, pues no puede aplicar ajustes que perjudiquen al treinta por ciento de la población situada bajo la línea de pobreza, pero asumiendo que es necesario recortar gastos superfluos. La Argentina no puede continuar por el sendero del endeudamiento.

 

Anticipó que presentará los proyectos a la consideración del Poder Legislativo, al que señaló como uno de los albergues de ñoquis y dispendio. No se privó tampoco de poner en evidencia al Poder Judicial, cuyos integrantes están libres del impuesto a las ganancias, trabajan con métodos arcaicos y, según palabras presidenciales, con horarios de privilegio.

 

Tampoco se libraron los dirigentes sindicales y la clase política. Favores e ineficiencia crónica colaboran para inflar el déficit. En todas y cada una de estas instituciones, incluido el Estado nacional, se han ido acumulando capas geológicas de afortunados prebendarios de regímenes protectores, a los que no acceden los trabajadores del sector privado y con los que no pueden siquiera soñar los cientos de miles de trabajadores no registrados.

 

Lo dijo y el Ministro de Hacienda llevó al debate público propuestas que deberán ser tratadas por los integrantes del Congreso. En términos sencillos, se puede entender que echó la carne en el asador. Cuando llegue a los recintos, los ciudadanos habrán anticipado posibles veredictos, que condicionan la opinión de los parlamentarios.

 

Las primeras voces se han hecho oír. Gobernadores de provincias afectadas por impuestos que gravan sus productos, han planteado su disconformidad. Aliados y opositores, sin distinción, saltan en defensa de sus economías. Anticipan las líneas de la discusión por venir.

 

Mientras esto ocurre, la gestión no cesa. Cambios ministeriales, decisiones trascendentes en diversas áreas y renuncia de la Dra. Gils Carbó. La administración Macri ha tomado nuevo impulso y arremete contra bastiones considerados inexpugnables. El Presidente, en términos que conoce, es tiempista. Cuando el rival se desordena es momento de buscar los goles.

 

El juego político es mucho más abarcativo y transgresor que el fútbol. Lo controlan millones de árbitros y las faltas suelen ser disimuladas. Volviendo a la jerga de la denominada “pasión de multitudes”, los partidos hay que jugarlos sin anticipar los resultados.

 

Como era de esperar, aparecieron los comentaristas y sabihondos. Especulan con el comienzo de una nueva era y la desaparición del peronismo El absolutismo, en política, es mal consejero. El peronismo no es lo que fue, tal como ocurre con el radicalismo y otras fuerzas. Simpatizantes y dirigentes migran de un espacio a otro sin que se deba dudar de sus intenciones. Un profesional del sector no se suicida, busca un lugar para ubicarse y esperar.

 

Basta observar el escenario actual para entenderlo. Pocos se rasgan las vestiduras y el principismo está fuera de moda. Intocables de ayer desfilan por los estrados judiciales sin distinción de rangos. Alguno, como el super ministro De Vido trata de separarse de la ex presidente, a la que sirvió durante dos períodos presidenciales. Guillermo Moreno, personaje digno de Macondo, es condenado; Amado Boudou detenido y la viuda de Kirchner se entera del embargo de sus bienes por cifras asombrosas. Tales ejemplos parecen demostrar que la justicia federal trabaja después del horario de atención al público.

 

El mundo transita por un cambio de época y la Argentina, con un protagonismo moderado, lo acompaña. El auge populista perdió brillo y aparecen opciones que atienden nuevas demandas. La historia enseña que la gente lidera los cambios. Los dirigentes, si leen bien la realidad, pueden encabezarlos.