Semana del 6 de julio al 12 de julio de 2019

Semana del 6 de julio al 12 de julio de 2019

A sus puestos. Listos? Ya!!! Y largaron la carrera. En las primeras posiciones, cabeza a cabeza, se ubican el dúo Los Fernández y el Combo Macri-Pichetto. Bastante atrás los sigue Lavagna junto a Urtubey y más lejos – con escasas pretensiones – los demás participantes. La competencia es por etapas. La primera llega el 11 de agosto, la segunda el 27 de otubre y queda una revancha para noviembre, si no hay un ganador absoluto.

Aunque parezca una justa deportiva por la abundancia de apuestas y opiniones seguidas de chicanas de toda índole. debe ser tomada con gran seriedad, pues se trata del futuro de la Nación Argentina.

En cada elección se pone en juego el destino de sus habitantes. Tamaña responsabilidad debería estimular a los candidatos para preparar y ofrecer programas de gobierno serios y creíbles. También a cada uno de los electores para meditar a conciencia su decisión de voto.

En general, no ocurre así Los candidatos dedican el 90% de sus energías a desgastar a sus oponentes. El 10% restante se pierde en promesas rosadas y escaso sustento. Es así en la Argentina y el mundo. Tiene su lógica, pues ventilar los defectos de la otra parte es relativamente sencillo – abundan – y muy redituable en términos políticos.

De esta manera se llega a la apertura del comicio con un considerable porcentaje de ciudadanos conscientes de lo que no quieren y escasos conocimientos sobre lo que puede venir. Buscan un cambio o esperan una protección. En ambos casos se movilizan por la emoción más que por la razón. Los estrategas de las campañas electorales saben de esto. Agitan factores tan sensibles como el miedo o la esperanza, en dosis adecuadas para cada segmento de votantes.

Esta elección presidencial no exhibe diferencias sustantivas con la anterior, aunque se invirtieron los términos. Quienes presidían el gobierno nacional quieren volver y el que los reemplazó pretende mantenerse. Sus fuerzas están relativamente parejas, aunque afirmen lo contrario. La última novedad es que la puja podría dirimirse en octubre. No será fácil, pues de acuerdo a las encuestas de opinión los separan pocos puntos y tendrán el condicionante de algunos “piantavotos”, en particular el grupo oficialista y la incógnita de más del 20% de la ciudadanía que no manifiesta su decisión.

En consecuencia, lo posible es que el resultado final deba esperar a la segunda vuelta, como ocurrió con Macri vs. Scioli. Lo posible no es lo probable, de manera que en el camino pueden ocurrir cambios inesperados.

En esta coyuntura reflota su importancia el engendro de las PASO. Serán útiles para marcar la tendencia del voto, como si se tratase de una gran encuesta. Se puede entender, en consecuencia, la ansiedad que manifiesta el oficialismo al pedir la concurrencia a las urnas. El grupo central de seguidores del macrismo se ubican en los sectores y edades medianas y altas. Son los más renuentes a concurrir al acto electoral. Hoy resultan imprescindibles, pues el resultado influirá en la elección de octubre.

La contienda no se agota en el enfrentamiento nacional. Una batalla muy dura y difícil se desarrolla en la Provincia de Buenos Aires. Distrito electoral complicado y con el volumen suficiente para torcer cualquier resultado. Su centro neurálgico se ubica en los cordones que rodean a la ciudad de Buenos Aires, dependientes de caciques e Intendentes cercanos a la ex Presidente. Vidal tiene prestigio y lo pone en juego. Sus posibilidades hubieran sido más seguras si hubiera adelantado la elección

A propósito de CFK, es notable su decisión de ubicarse fuera de foco y dejar que el peso de la campaña lo lleve su ungido para encabezar la fórmula. Su ego debe haber sufrido, pero la lógica caza votos es implacable.

Vienen días agitados. Todo vale y pocos se detienen ante la necesidad de la transparencia.